28 de Mayo de 2007

Las constructoras estadounidenses, al borde del precipicio

 

Tras cinco años de ensueño para el sector en EEUU, el pinchazo de la burbuja les está poniendo en serios apuros financieros. Algunas ya ha han quebrado.

Fuente: Expansión.com/Juan Llobell

El torbellino de la crisis inmobiliaria en Estados Unidos, que para los más agoreros no ha hecho más que empezar, se está llevando por delante a un número creciente de constructores de casas.
De una punta a otra de Estados Unidos, medio centenar de firmas de tamaño pequeño y mediano ya ha presentado la suspensión de pagos. Y, aunque ninguna de las grandes se ha acogido todavía al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, la mayoría sufre obvios destrozos en sus cuentas. Ryland, la mayor constructora de viviendas para primeros demandantes, ha encajado en el primer trimestre unos números rojos de 24 millones de dólares (17,8 millones de euros) que contrastan con los 90 millones de dólares (66,9 millones de euros) de beneficio del mismo periodo de 2006.
Otras firmas emblemáticas como Toll Brothers (un retroceso de las ganancias del 79 por ciento en su segundo trimestre fiscal) o Pulten no dejan de asustar a sus accionistas con profit warnings.  Moody’s advierte de que el pelotón de los que incumplen sus obligaciones financieras con los acreedores va a engordar a corto plazo y  muchos hedge funds, oliendo grandes reestructuraciones a la vuelta de la esquina, ya están posicionándose en el capital de empresas achacosas.
La Agencia Nacional de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria vaticina para 2007 un desplome de las ventas de casas nuevas del 18%, un porcentaje que se suma al derrumbe del 17 por ciento en 2006. Un panorama desolador para un ladrillo que se ha revalorizado a ritmos superiores al 10 por ciento desde 2001.
Pero, como a perro flaco todo son pulgas, a los constructores les llegan también problemas por otros frentes. Así, la crisis de los préstamos de alto riesgo (aquéllos que se conceden a compradores con pobre historial crediticio y que proliferaron como hongos durante el boom) asfixia la demanda potencial y daña las cuentas de las firmas que disponen de división financiera.
La tasa de morosidad de los préstamos de alto riesgo aumentó casi un 17 por ciento entre enero y marzo. Cerca del 70 por ciento de las hipotecas en Estados Unidos han sido concedidas originariamente por los brazos financieros de las constructoras y hasta un 20 por ciento de éstos son créditos de baja calidad. Por eso, el cóctel de la contracción de la demanda de pisos y la crisis de las hipotecas han llevado a que la superpotencia acumule un stock de viviendas sin vender de 1,4 millones de unidades.
El estallido de la vivienda está pasando una onerosa factura a la economía, hasta el punto que tanto la Reserva Federal, como los economistas, lo identifican como la principal amenaza y la única razón que podría precipitar la actividad económica hacia la recesión.
En el primer trimestre del año, por ejemplo, la inversión en vivienda residencial se ha desplomado cerca del 20 por ciento. Bernie Marcstein, economista de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, dice que la situación no es para llevarse las manos a la cabeza, siempre y cuando el ladrillo no se hunda mucho más. “Las grandes constructoras tienen una buena posición financiera para capear los problemas. Disponen de mucho dinero que han ido amasando en los años de vacas gordas (de 2001 a 2005) y la crisis de los ochenta les obligó a fortalecer sus balances”, dice.
Es más, matiza el economista, “algunos analistas de Wall Street recomiendan a los inversores que se metan en el sector ante un posible repunte de sus cotizaciones. Nosotros creemos que el mercado tocará fondo a finales de 2007”. Con todo, Marcstein vaticina “una mayor concentración empresarial en un sector muy fragmentado”. Estados Unidos construirá este año entre 1,8 millones y 1,9 millones, un montante inferior a los 2,1 millones que ha sido la tónica de los últimos años. En 2006, en casas nuevas y usadas, se vendieron 6,4 millones de unidades. El precio medio de una casa es de 212.000 dólares (unos 157.700 euros).

Sin cimientos
Medio centenar de compañías constructoras de viviendas ya ha presentado la suspensión de pagos.
Los ‘hedge funds’ se están posicionando en el capital de empresas con problemas financieros para tomar el control en un momento de reestructuraciones.
La menor demanda de casas y una crisis del mercado hipotecario han llevado a que EEUU acumule un stock de 1,4 millones de viviendas sin vender.
En el primer trimestre de 2007, la inversión en vivienda residencial se ha reducido un 20%.
Los expertos prevén que el mercado inmobiliario toque fondo a finales de este ejercicio.

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