Dos empresas españolas serán las terceras del mundo en disponer de este modelo para venderlo a terceros.
Chile y, en menor medida, Canadá, Israel y Australia son los cuatro únicos países del mundo que disponen de la tecnología denominada free flow (flujo libre) en sus grandes arterias viarias. Básicamente, consiste en una técnica de peaje en la que no existen barreras físicas gracias a una lectura mediante microondas, láseres y cámaras de los datos básicos del vehículo que discurre por una autopista.
“Cuando el usuario pasa por debajo de uno de nuestros pórticos, el sistema hace una lectura de la tarjeta de identificación (denominada TAG) y, en ese momento, se produce la transacción bancaria”, asegura Federico García-Linares, jefe del proyecto Carreteras Inteligentes de OHL Concesiones. Él, junto al resto de su compañeros y de los técnicos de Indra, son los responsables de desarrollar la primera tecnología de free flow 100% española.
Según los promotores del proyecto, que llevan tres años desarrollando el producto, ha llegado la hora de la verdad. El pórtico de OHL-Indra se encuentra en el banco de pruebas desde hace meses (la autopista M-12 de OHL en Madrid) con resultados satisfactorios, “por lo que vamos a entrar este año en la fase de la comercialización”.
Barreras
Las dos compañías constituirán una sociedad mixta que se encargará de dar a conocer el producto y venderlo a terceros. Se estima que cada pórtico tiene un valor de mercado de entre 600.000 y 800.000 euros. La inversión, desde que se ideó la tecnología hace tres años, ha ascendido a 4,5 millones de euros.
La principal barrera para dar salida a los pórticos españoles es la escasez de mercados. Para que funcione este peaje de última generación, es necesario, ademas, adaptar la legislación en materia de infracciones. “Es una de las asignaturas pendientes en España”, indican desde OHL. El problema clave es que la legislación no ampara al concesionario cuando alguien utiliza la autopista sin barreras y no efectúa el abono del peaje previamente o posteriormente.
“En Chile, el free flow contó desde el principio con el respaldo de la Administración”. En el país andino, este tipo de fraude se paga con la retirada del permiso de circulación. “Existe un registro de morosos, una especie de lista negra que comparten el operador y la Dirección General de Tráfico, que permite que el sistema funcione razonablemente”. No obstante, hecha la ley hecha la trampa. Algunos usuarios fraudulentos utilizan, por ejemplo, sprays reflectantes que impiden la lectura de las matriculas. ”Por eso, cuanto más sofisticado sea el pórtico, más difícil será defraudar”.
¿Qué gana la sociedad concesionaria con este sistema? La principal aportación es que facilita la gestión de tráfico, aumenta la capacidad de la vía y, por lo tanto, mejoran los ingresos.
Pero la utilidad del free flow va más allá. Con el sistema de pórticos, la mediciones de tipología de vehículos y de velocidades medias son más rigurosas que las actuales, con lo que las autoridades disponen de una herramienta muy eficaz para las campañas de tráfico. El free flow también sirve para realizar mapas de tráfico.
Hasta la fabricación del modelo español, sólo existían en el mundo dos tecnología similares. La firma estadounidense Raython ha desarrollado su pórtico como resultado del ensamblaje de tecnologías de terceros. Por otra parte, la austriaca Kapsh también tiene una tecnología propia fruto de la experiencia en peajes que acumula el país desde hace décadas.
El producto de OHL e Indra se encuentra en la fase final de prueba y validación. Su primer destino será Chile. “Las autoridades del país ya han autorizado una renovación de los sistemas y el nuestro se implantará en la sociedad concesionaria Autopista del Sol”, indican los responsables de la compañía controlada por Juan Miguel Villar Mir.
La ventaja de los pórticos respecto a los actuales sistema de telepeaje es que son tecnológicamente más avanzados, pero comparten el mismo sistema de pago a través del TAG, la tarjeta de pago que se solicita en bancos y cajas de ahorro. En la actualidad, en España ya hay un millón de TAG en circulación.
Oasis
La creación de OHL y de Indra, que probablemente será patentada, es la punta del iceberg de la revolución tecnológica que sobrevuela el negocio del peaje. Las compañías del sector, con el fin de mejorar la rentabilidad y la seguridad, y disminuir los impactos medioambientales de estas grandes infraestructuras han aumentado las dotaciones económicas en sus departamentos de I+D+i.
El último exponente de este boom investigador se denomina Operación de Autopistas Seguras, Inteligentes y Sostenibles (Oasis). Detrás de esta larga denominación, se esconde lo que sus impulsores entienden como “las autopistas del futuro”. OHL, Abertis, Iridium, Dragados, Indra, Sice y Geocisa pilotan la iniciativa. Esperan contar con la mayor dotación económica del Estado destinada a un proyecto tecnológico, unos 40 millones de euros en subvenciones a través del programa Cenit del Ministerio de Industria.
El proyecto consiste en un nuevo concepto integral de autopista de peaje con innovaciones tecnológicas de seguimiento y control de tráfico y medioambientales, con el objetivo de convertirse en un modelo tipo para el conjunto de las administraciones licitadoras.